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Mostrando las entradas con la etiqueta jesucristo

Salió el sembrador a sembrar...

Después del sermón del monte y el discurso misionero, el tercer discurso de Jesús que narra el Evangelio de Mateo es el de las siete parábolas, que es un número de plenitud para revelar los misterios del Reino de Dios (Mt 13, 1-23): Aquel día salió Jesús de casa y se sentó junto al mar. Y acudió a él tanta gente que tuvo que subirse a una barca; se sentó y toda la gente se quedó de pie en la orilla. Les habló muchas cosas en parábolas. Jesús se sirve de la barca de Pedro como púlpito desde el que enseña, en el lago de Genesaret, a una multitud. El Señor quiere contar con nosotros, con nuestra pobre colaboración, para revelar su Palabra a los hombres.Comienza con la primera parábola, que será el tema de nuestra meditación de hoy: “Salió el sembrador a sembrar”. Después del aparente fracaso ante los fariseos, “Jesús, como predicador de la palabra, reflexiona sobre su propio ministerio, valorando los resultados de su predicación” (Estrada). “La escena es actual. El sembrador divino arroja…

Jesús asciende a los cielos: ¿nos deja solos?

Cuarenta días después de la Resurrección de Jesucristo se celebra su exaltación gloriosa por medio de la Ascensión a los cielos. ¿Por qué cuarenta días después? Las cifras en la Escritura no son mera casualidad: recordemos que cuarenta fueron los años que el pueblo de Israel peregrinó por el desierto, y que cuarenta fueron los días que duró la cuaresma de Jesús antes de iniciar su vida pública.San Lucas es el mejor narrador de esta escena. En los Hechos de los Apóstoles la describe así (1,9-11): A la vista de ellos, fue elevado al cielo, hasta que una nube se lo quitó de la vista. Cuando miraban fijos al cielo, mientras él se iba marchando, se les presentaron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron: «Galileos, ¿qué hacéis ahí plantados mirando al cielo? El mismo Jesús que ha sido tomado de entre vosotros y llevado al cielo, volverá como lo habéis visto marcharse al cielo»”.Llama la atención que, mientras Mateo y Juan no narran la Ascensión (queda implícita en sus discursos de …

Camino, Verdad y Vida

En el quinto domingo de pascua la liturgia invita a seguir considerando el Evangelio de san Juan; en este caso, el discurso de despedida de Jesús en el Cenáculo antes de la última cena. Este sermón está estructurado en dos partes: la primera, que abarca los versículos 1-4, en la que el Señor anuncia a los apóstoles que se irá a prepararles una morada en la casa del Padre y la segunda, los versículos 5-12, en la que Él mismo se define como el camino, la verdad y la vida.Preparar la morada, en primer lugar. No olvidemos el contexto en el que Jesús pronuncia estas palabras: acaba de anunciar la traición de Pedro y, quizá ante la reacción de desconcierto que notó en sus discípulos, añadió: “No se turbe vuestro corazón, creed en Dios y creed también en mí”. El Señor recuerda la necesidad de la fe para evitar la turbación, la confusión y el desorden.Tal vez pensando en tranquilizarlos ante lo que ellos ven venir, el Maestro les anuncia lo que pasará más adelante: “En la casa de mi Padre hay…

Navidad: manifestación, gracia y salvación

Celebramos la fiesta más importante del cristianismo, después de la Pascua: el nacimiento de Jesús en Belén. Tras casi un mes de preparación por medio del tiempo de Adviento, durante el cual procuramos imitar la actitud de piadosa expectativa que aprendimos de María, contemplamos ahora el cumplimiento de la promesa esperada por siglos.
La liturgia nos propone que meditemos el relato de san Lucas (cap. 2): Sucedió en aquellos días que salió un decreto del emperador Augusto, ordenando que se empadronase todo el Imperio. Este primer empadronamiento se hizo siendo Cirino gobernador de Siria. Con este contexto histórico “aparece como trasfondo la gran historia universal representada por el imperio romano” (Benedicto XVI, Jesús de Nazaret).
Y todos iban a empadronarse, cada cual a su ciudad. También José, por ser de la casa y familia de David, subió desde la ciudad de Nazaret, en Galilea, a la ciudad de David, que se llama Belén, en Judea, para empadronarse con su esposa María, que estaba enc…

Cristo Rey

Hoy llegamos al último domingo del año litúrgico. Concluimos un período cronológico, marcados como estamos por el paso cíclico del tiempo en nuestra vida. Es momento de examen, de balance: ¿qué tanto hemos aprovechado las gracias que nos diste, Señor, durante estos meses? En esta oración, podemos pensar dónde estábamos en noviembre del año pasado; dónde celebramos la fiesta de Cristo Rey en aquella época. Y pensar, en un primer análisis, en el año transcurrido: la Navidad, la Cuaresma, la Semana Santa, el período laboral, las vacaciones de mitad de año, el segundo semestre… hasta llegar a hoy. Seguramente, en ese breve recorrido litúrgico que hemos hecho, se nos han venido a la mente momentos especiales: un medio de formación que nos sirvió bastante, un descanso que nos llegó en el mejor momento, algunas amistades nuevas, que nos impactaron de modo positivo… Pero también veremos algunas manchas en nuestra actuación: faltas de generosidad, propósitos incumplidos, detalles que no quisié…

El sacrificio del Hijo: Isaac y Jesús

El segundo domingo de Cuaresma la liturgia se detiene a considerar la figura de Abraham, al que san Pablo llama nuestro padre en la fe (Rm 4,11). Este patriarca, que vivió en el siglo XVIII antes de Cristo, es el origen de las tres grandes religiones monoteístas: judíos, cristianos e islámicos. La historia de su vocación está relacionada con una promesa de Dios: sería padre de una gran nación y poseedor de una tierra extensa. Pero pasaron los años y seguía estéril, hasta el punto de que su esposa le pidió que concibiera un hijo (Ismael) con la esclava Agar, al que los creyentes del islam remontan sus orígenes. Esta generación ocasionó problemas conyugales y el Señor le concedió, a pesar de su vejez, tener un hijo con su esposa verdadera, llamado Isaac. El Catecismo (n. 706) resume el significado cristológico de estos hechos: “Contra toda esperanza humana, Dios promete a Abraham una descendencia, como fruto de la fe y del poder del Espíritu Santo. En ella serán bendecidas todas las naci…

Navidad: humildad y paz

En la noche de Navidad, la liturgia invita a contemplar el capítulo segundo del evangelio de san Lucas: en la noche la primera mitad, y el resto en la Misa de la aurora. El esquema que sigue el evangelista comienza narrando la convocatoria del censo, al que debían desplazarse san José y la Virgen, por ser descendientes de David: Sucedió en aquellos días que salió un decreto del emperador Augusto, ordenando que se empadronase todo el Imperio. Este primer empadronamiento se hizo siendo Cirino gobernador de Siria. La Providencia divina se sirvió de la autoridad imperial para que se cumplieran las profecías. Y puso a la Sagrada Familia en el ambiente redentor del sufrimiento: ¡cuánto padecería José, al no poder ofrecerle a su Esposa los medios adecuados para un alumbramiento digno! ¡Y cuánto sufriría la Virgen, con nueve meses de embarazo, un camino de varios días a lomo de mula! En su oración le ofrecerían a Dios las incomodidades, físicas y morales, del desplazamiento -también la humill…