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Mostrando las entradas de octubre, 2008

Autoridad, servicio y fraternidad

En la recta final de su Evangelio, Mateo (23, 1-12) presenta a Jesús en el Templo discutiendo con las autoridades religiosas, como hemos visto antes. La parte final es muy severa: Como gusta advertir a Benedicto XVI, Jesús se sienta en la cátedra de Moisés y no recrimina el poder que ejercen los escribas y fariseos, sino el mal ejemplo de los que debían ser modelos:
—En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos. Haced y cumplid todo cuanto os digan; pero no obréis como ellos, pues dicen pero no hacen. Atan cargas pesadas e insoportables y las echan sobre los hombros de los demás, pero ellos ni con uno de sus dedos quieren moverlas. Hacen todas sus obras para que les vean los hombres. Ensanchan sus filacterias y alargan sus franjas. Anhelan los primeros puestos en los banquetes, los primeros asientos en las sinagogas y que les saluden en las plazas, y que la gente les llame rabbí.

Decir y hacer. Autenticidad, unidad de vida: “Cœpit facere et docere—comenzó Jesús a…

Amor a Dios y al prójimo

Después de las discusiones sobre el impuesto imperial y la resurrección de los muertos, Mateo presenta una nueva controversia (22, 34-40): “Los fariseos, al oír que había hecho callar a los saduceos, se pusieron de acuerdo, y uno de ellos, doctor de la ley, le preguntó para tentarle: —Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley?"
Si no nos advierten que la pregunta fue hecha “para tentarle”, no habríamos caído en la cuenta, pues se trata de un interrogante fundamental para la existencia, y va en la misma línea de la pregunta del joven rico: ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley? Quizá la trampa estaba en hacer que Jesús afirmara una frase en la cual se pudieran apoyar para acusarlo de abolir la Ley.
Jesús responde con el “Shemá Israel”, una especie de credo tomado del Dt 6,4-9, que los judíos practicantes recitaban cada mañana y cada tarde: “Escucha, Israel: el Señor es nuestro Dios, el Señor es Uno. Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y …

Al César lo que es del César

En el afán por acabar con Jesús, se logró una coalición política impensable: los herodianos se unieron con los fariseos. Como algún autor ha escrito, esta unión es un “milagro involuntario” de Jesús.

Los herodianos eran partidarios de la intervención de Roma, teniendo en cuenta la comisión que conllevaba su mediación con el imperio. Los fariseos, por su parte, veían en el pago de los impuestos una blasfemia: además de la humillación que suponía pagar a una potencia extranjera, las monedas de la época de Jesús presentaban el busto del emperador, coronado con una diadema divina y rodeado de las palabras “Tiberio César, hijo del divino Augusto, Augusto”.
Dejemos la palabra a Mateo (22,15-21): “Los fariseos se retiraron y se pusieron de acuerdo para ver cómo podían cazarle en alguna palabra. Y le enviaron a sus discípulos, con los herodianos, a que le preguntaran: —Maestro, sabemos que eres veraz y que enseñas de verdad el camino de Dios, y que no te dejas llevar por nadie, pues no haces a…

Opus Dei, trabajo de Dios

A comienzos de octubre se celebran dos aniversarios en el Opus Dei: el 2, la fundación en 1928 y el 6, la canonización del Fundador en 2002. La oración colecta de la Misa pide al Señor: “Oh Dios, que has suscitado en la Iglesia a san Josemaría, sacerdote, para proclamar la vocación universal a la santidad y al apostolado, concédenos, por su intercesión y su ejemplo, que en el ejercicio del trabajo ordinario nos configuremos a tu Hijo Jesucristo y sirvamos con ardiente amor a la obra de la Redención”.

Vocación universal a la santidad y al apostolado. Una idea por la que fue acusado de herejía y que el Concilio Vaticano II proclamaría con toda la fuerza: “todos los fieles, de cualquier estado o condición, están llamados a la plenitud de la vida cristiana y a la perfección de la caridad” (Lumen Gentium, 40). La misma oración nos da la clave para alcanzar esa santidad a la cual estamos llamados: “concédenos, por su intercesión y su ejemplo, que en el ejercicio del trabajo ordinario nos con…