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Mostrando las entradas con la etiqueta adviento

La esperanza

Una de las características del Adviento, “tiempo de piadosa expectativa” según el beato Pablo VI, es que prepara el encuentro con Jesús. Y lo hace de dos maneras complementarias: de una parte, la más inmediata, que es la que nos reúne alrededor del pesebre, anima a vivir la Navidad inminente con espíritu encendido. Por otro lado, también ayuda a pensar en la venida definitiva de Jesús al final de los tiempos: Cristo viene en cada celebración litúrgica, en cada Eucaristía, pero también nos preparamos para la parusía. En este período litúrgico se consideran las virtudes teologales, que se llaman así porque tienen como objeto, como origen y como fin a Dios mismo, y que recibimos en el bautismo (la fe, la esperanza y la caridad). En cuanto virtudes, son hábitos buenos, que nos ayudan a crecer en nuestra relación amorosa, creyente y esperanzada con nuestro Señor. De las tres, la esperanza es la menos comentada, la menos conocida, con mayor razón en nuestro tiempo. Como dice Gelabert (2014),…

Adviento: misericordia y esperanza

Comienza el Tiempo de Adviento en este segundo día de la Novena en honor de la Inmaculada Concepción de la Virgen María. ¡Qué mejor manera de comenzar este tiempo, que de la mano de nuestra Señora! Preparamos la celebración del nacimiento de Jesús considerando las glorias con las que Él mismo quiso coronar a su Madre. Durante estos nueve días que preceden a la solemnidad de la Inmaculada Concepción alabaremos al Señor por haber querido preservar a la Virgen «de toda mancha de la culpa original en el primer instante de su concepción», como dice el papa Papa Pío IX en la Bula con la que proclamó este dogma. Inicia entonces hoy un nuevo año litúrgico, y las primeras semanas de este tiempo las dedicamos a prepararnos para celebrar la Navidad. Las normas para la celebración enseñan que este tiempo tiene carácter doble: en primer lugar, es la preparación para conmemorar el nacimiento de Jesús, que cada día se revive de modo sacramental en la liturgia. Pero también es la época que lleva a med…

Adviento y esperanza

Comenzamos hoy un nuevo año litúrgico, dentro del contexto más amplio del Año de la fe. La liturgia nos sitúa en las coordenadas que el Señor quiere que sigamos durante las próximas cuatro semanas: A ti, Señor levanto mi alma; Dios mío, en ti confío, no quede yo defraudado decimos, con el salmo 25, en la Antífona de entrada. Le presentamos al Señor nuestras oraciones confiadas, seguros de que los que esperan en él nunca fracasan.
En la oración colecta de este primer domingo de Adviento le pedimos al Señor que despierte en nosotros el deseo de prepararnos a la venida de Cristo con la práctica de las obras de misericordia para que, puestos a su derecha el día del juicio, podamos entrar al Reino de los cielos. Se trata de una doble dimensión: de una parte, la preparación confiada de la Navidad, ejercitando la misericordia –con obras espirituales y materiales-; por otro lado, la expectación de la segunda venida del Hijo de Dios.
El primer prefacio de Adviento remarca esa doble perspectiva …

Adviento

Adviento, tiempo de conversión

NORMAS UNIVERSALES SOBRE EL AÑO LITÚRGICO Y SOBRE EL CALENDARIO
Ya estamos en la segunda semana del tiempo de Adviento. Durante estos días, nos preparamos para celebrar la Navidad en tres sentidos: la primera, hace veinte siglos; la litúrgica, correspondiente a este año (la celebración actualiza los misterios que rememoramos) y la futura, o sea la segunda venida de Cristo al fin de los tiempos. Por eso decimos de Jesús en el Prefacio de la Misa durante estos días que, “al venir por vez primera en la humildad de nuestra carne, realizó el plan de redención trazado desde antiguo y nos abrió el camino de la salvación; para que cuando venga de nuevo en la majestad de su gloria, revelando así la plenitud de su obra, podamos recibir los bienes prometidos que ahora, en vigilante espera, confiamos alcanzar”. Por estas razones, enseñan las normas litúrgicas, “el Adviento se nos manifiesta como tiempo de una expectación piadosa y alegre”. En la segunda lectura del mismo domingo, San Pablo anima a …

Alegría en Adviento

El mes de preparación para la Navidad ―de modo similar la Cuaresma― se caracteriza por la oración y la penitencia; lo indican de modo simbólico las vestiduras litúrgicas de color morado, la moderación en el uso de instrumentos musicales y la ausencia de flores en la decoración de las iglesias. Sin embargo, tanto en estos días como en la preparación de la Pascua, de repente aparece un domingo que rompe el ritmo de austeridad externa: el color pasa a ser rosado, aparecen de nuevo los aromas y colores de las flores y se escucha una vez más el órgano de fondo a los cantos de la iglesia. 
¿Qué sucede? Se trata de los domingos “Gaudete” y “Laetare”: alegraos… La liturgia nos enseña que, también en medio de la penitencia, es posible el gozo; que el dolor nos purifica para celebrar con mejores disposiciones la Pascua o la Navidad. Hoy celebramos precisamente esa jornada. Por eso comenzamos con las palabras del Apóstol Pablo: Alegraos siempre en el Señor: os lo repito, alegraos. La razón es cl…