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Mostrando las entradas con la etiqueta Lucas 13;22-30

La puerta angosta

Y recorría ciudades y aldeas enseñando, mientras caminaba hacia Jerusalén. San Lucas presenta de nuevo a Jesús, camino de su muerte, del cumplimiento de su vocación en la ciudad santa. Pero el Señor no se dedica a lamentarse por ese destino aciago, que humanamente le cuesta. Al contrario, aprovecha los recorridos para enseñar. Piensa en los demás. Se da a nosotros cada día. Entrega su doctrina, se dona a sí mismo. Y uno le dijo: —Señor, ¿son pocos los que se salvan? Una pregunta formulada en todas las épocas, para la que ha habido cantidad de respuestas: rigoristas unas, laxas otras. Es el interrogante ecuménico por excelencia: ¿son pocos los que se salvan? Es una pregunta numérica: ¿cuántos se salvan? Lleva de la mano otra: ¿quiénes? Y, con más perspicacia podemos suponer que, de fondo, estaba la siguiente: ¿nosotros ―nuestra raza, nuestra religión― estamos en ese grupo? Él les contestó: —Esforzaos para entrar por la puerta angosta, porque muchos, os digo, intentarán entrar y no podrán…

Conversión: la puerta angosta

Hemos visto en ocasiones anteriores la llamada que Jesús hace a la santidad. Llamada universal: todas las personas, en todas las situaciones honradas de la vida, pueden y deben seguirlo para ser santas. La semana pasada veíamos que esa llamada no es a una santidad personal, sino que incluye la preocupación por la salvación de los demás; el deseo de propagar el incendio del amor que Jesucristo vino a traer a la tierra.
Sin embargo, en la vida se presentan muchas maneras distintas: geográficas, culturales... Es más: no es lo mismo esta situación para un joven que para un adulto, inclusive uno mismo tiene momentos de alegría y de tedio, de ilusión y de oscuridad. Surge entonces la pregunta: ¿cómo concretar esa llamada genérica a la santidad en la vida cotidiana? ¿cómo hacerla presente en las circunstancias cambiantes de la existencia corriente?
En el Evangelio de Lucas aparece un interrogante que hace un hombre de entre la multitud: "Señor, ¿son pocos los que se salvan?" (Lc 13,2…