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Mostrando las entradas de enero, 2007

La vocación o llamada

Me contaba en estos días un amigo que se había encontrado con un viejo conocido, después de varios años sin verse. Le dijo que lo notaba muy conservado, pero como si tuviera menos fuerzas. La respuesta de su amigo lo dejó pensativo: las fuerzas son las mismas, lo que me falta es un sentido para emplearlas. Falta sentido. Es un síntoma bastante frecuente en la sociedad actual. Lo dice una persona mientras se toma un capuchino, y lo dicen los filósofos que vienen estudiando al hombre actual.
Hace muchos años, un adolescente llamado Jeremías se encontraba un poco en la misma situación. Se escudaba en su poca edad pensando que ya llegaría el momento de tomarse en serio su vida. Mientras tanto, bastaba con dejarse llevar del día a día, pues trabajo no faltaba. En estas circunstancias, escuchó una voz –sintió que se trataba de la voz de Dios- que le decía: “Antes de plasmarte en el seno materno te conocí, antes de que salieras de las entrañas, te consagré; te constituí profeta de las nacione…

La Biblia, Palabra de vida eterna

En el discurso de Benedicto XVI en Ratisbona, que fue calificado como el más importante del año por la escuela de retórica de esa universidad, el Papa defendía la tesis según la cual el patrimonio griego, purificado de modo crítico, forma parte integrante de la fe cristiana. 
A esa tesis se opone la propuesta moderna de la “deshelenización del cristianismo”, que puede observarse en tres etapas: la reforma luterana del siglo XVI, la teología liberal de los siglos XIX y XX, y la propuesta de las nuevas enculturaciones del Evangelio. Hablaremos ahora de la segunda, pues sigue totalmente en boga, como demuestran las cíclicas apariciones de fenómenos editoriales y fílmicos sobre las verdades ocultas sobre el Jesucristo histórico, que se remontan a las hipótesis de von Harnack. 
Si no es fácil encontrar católicos que lean con frecuencia los Evangelios, es más difícil aún mostrar personas que sepan explicar cómo fue el proceso de su escritura y conformación, o que sepan responder a las controv…

“Hemos visto su estrella y venimos a adorarlo".

Con la adoración de los Reyes de Oriente al Niño recién nacido, celebramos hoy la manifestación, la Epifanía del Señor a toda la tierra. Así vamos llegando al final de esta Navidad. Después de la fiesta del Bautismo del Señor, mañana, volveremos a partir del martes al tiempo ordinario, al trabajo cotidiano. Pero antes debemos profundizar en el significado luminoso que nos ofrece esa estrella que guió en el pasado la esperanza de los Reyes y hoy debe guiar la nuestra en el año que comienza. 
El Catecismo explica el significado de la Epifanía (n. 528): La Epifanía es la manifestación de Jesús como Mesías de Israel, Hijo de Dios y Salvador del mundo. Con el bautismo de Jesús en el Jordán y con las bodas de Caná, la Epifanía celebra la adoración de Jesús por unos “magos” venidos de Oriente(Mt 2,1). La antífona de las Vísperas une estas tres fiestas: "Mantenemos nuestro Día Santo adorado con tres milagros: hoy una estrella condujo a los Reyes Magos hasta la cuna, hoy el vino se convi…