Ir al contenido principal

Entradas

Salió el sembrador a sembrar...

Después del sermón del monte y el discurso misionero, el tercer discurso de Jesús que narra el Evangelio de Mateo es el de las siete parábolas, que es un número de plenitud para revelar los misterios del Reino de Dios (Mt 13, 1-23): Aquel día salió Jesús de casa y se sentó junto al mar. Y acudió a él tanta gente que tuvo que subirse a una barca; se sentó y toda la gente se quedó de pie en la orilla. Les habló muchas cosas en parábolas. Jesús se sirve de la barca de Pedro como púlpito desde el que enseña, en el lago de Genesaret, a una multitud. El Señor quiere contar con nosotros, con nuestra pobre colaboración, para revelar su Palabra a los hombres.Comienza con la primera parábola, que será el tema de nuestra meditación de hoy: “Salió el sembrador a sembrar”. Después del aparente fracaso ante los fariseos, “Jesús, como predicador de la palabra, reflexiona sobre su propio ministerio, valorando los resultados de su predicación” (Estrada). “La escena es actual. El sembrador divino arroja…
Entradas recientes

El ejemplo de san Josemaría en confinamiento

Al final del sermón del monte, san Mateo presenta una serie de enseñanzas de Jesús sobre la vida cristiana (Mt 7, 6.12-14): Todo lo que queráis que haga la gente con vosotros, hacedlo vosotros con ella; pues esta es la Ley y los Profetas. Es la conocida “regla de oro” del comportamiento humano: obrar con los demás como desearíamos que ellos obraran con nosotros. Es una máxima conocida en todas las culturas. Ahora bien, ¿qué tiene de particular en labios de Jesucristo? –el modo de llevarla a la práctica: Entrad por la puerta estrecha. Porque ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos entran por ellos. ¡Qué estrecha es la puerta y qué angosto el camino que lleva a la vida! Y pocos dan con ellos. La puerta estrecha. No es un simple manual de convivencia, sino una invitación a seguir al Maestro por el camino que conduce al Calvario, para morir con Él en la cruz a través de los pequeños sacrificios de la vida cotidiana. A lo largo de veinte siglos, millones …

¡No tengáis miedo!

El estudio de las emociones está de moda en el ámbito académico. Por ejemplo, en los últimos años se ha visto como un factor clave cuando los ciudadanos deciden por quién votar en las elecciones. También se ha señalado su importancia en la comunicación pública, como en las campañas ciudadanas para la prevención de la Covid-19.Una de esas emociones es el miedo, que la mayoría de las veces retrae o, lo que es peor, paraliza a las personas. Sin embargo, a veces también impele a actuar, casi irracionalmente, quizá por el instinto de supervivencia. El miedo emerge ante estímulos que nos incomodan, en ocasiones por traumas de la infancia o por temores más o menos infundados. No sé cuál será el tuyo, pero hay gente que les tiene pavor a las cucarachas, a las ratas, a las serpientes, etc. El temor también puede brotar ante los fenómenos naturales como la lluvia, la oscuridad, etc. Pero también surge ante ciertas personas: por lo que nos han hecho en el pasado o debido al poder que pueden tene…

Dios, Uno y Trino, es amor

El retorno al tiempo ordinario después de la Pascua está marcado por unas fiestas que conmemoran los misterios centrales de nuestra fe, como si la Iglesia quisiera prolongar la alegría de las celebraciones por la resurrección de Jesucristo y el envío del Espíritu Santo. El domingo siguiente a Pentecostés se ensalza a la Santísima Trinidad, un misterio revelado gradualmente a lo largo de la historia de la humanidad. Desde el origen del ser humano hay manifestaciones de la vida religiosa por medio del arte rupestre, de las primeras esculturas y de la arquitectura iniciales. Esas muestras culturales indican que el hombre se encuentra a la búsqueda de Dios desde cuando conocemos las pruebas de su racionalidad. Es lo que se llama “el hecho religioso”. Lo mejor del caso es que el ser humano no se encuentra solo en esa búsqueda, pues al mismo tiempo Dios también sale a su encuentro. Por la revelación conocemos el relato de la creación del cosmos y de los primeros padres, el establecimiento d…

María y el Espíritu Santo

La liturgia pascual ayuda a los fieles a prepararse para Pentecostés, con la lectura continua del Evangelio de san Juan en las Misas durante la semana después de la Ascensión. También hay otras costumbres que encienden el alma para celebrar esa solemnidad con mayor provecho, como el Decenario que comienza el jueves de la semana anterior. Además, casi siempre esta solemnidad se celebra en el mes de mayo, con lo cual se nos abre un atajo para llegar al corazón mismo de la Trinidad: la devoción a la Virgen santa, que es Hija, Madre y Esposa de Dios. En esta meditación intentaremos recorrer ese sendero, pidiéndole a nuestra Madre que la contemplación de su trato con el Espíritu Santo nos ayude a convertirnos para que seamos menos indignos de ser sus anfitriones. San Lucas comienza su relato con la Anunciación del Ángel a María, que le transmitió el mensaje divino: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo». En edad palabras quedaba dicho todo, aunque no se nota a primera vista. La …

Jesús asciende a los cielos: ¿nos deja solos?

Cuarenta días después de la Resurrección de Jesucristo se celebra su exaltación gloriosa por medio de la Ascensión a los cielos. ¿Por qué cuarenta días después? Las cifras en la Escritura no son mera casualidad: recordemos que cuarenta fueron los años que el pueblo de Israel peregrinó por el desierto, y que cuarenta fueron los días que duró la cuaresma de Jesús antes de iniciar su vida pública.San Lucas es el mejor narrador de esta escena. En los Hechos de los Apóstoles la describe así (1,9-11): A la vista de ellos, fue elevado al cielo, hasta que una nube se lo quitó de la vista. Cuando miraban fijos al cielo, mientras él se iba marchando, se les presentaron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron: «Galileos, ¿qué hacéis ahí plantados mirando al cielo? El mismo Jesús que ha sido tomado de entre vosotros y llevado al cielo, volverá como lo habéis visto marcharse al cielo»”.Llama la atención que, mientras Mateo y Juan no narran la Ascensión (queda implícita en sus discursos de …