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Mostrando las entradas con la etiqueta Lucas 2;22-40

La presentación del Señor

Celebramos hoy la presentación de Jesús en el Templo, fiesta intrínsecamente unida a la purificación de su Madre. Son como dos caras de la misma moneda: cristológica y mariana, como ocurre también con la Encarnación del Hijo de Dios y la Anunciación a María. Ya hemos visto antes la dimensión mariana, ahora meditaremos, de la mano de la liturgia del día, la visión cristológica. Después de la doble ceremonia para la purificación de la madre (el sacrificio de expiación y el holocausto), venía la presentación del Niño, también llamada “rescate”, porque se remonta a la obligación de consagrar el primogénito al Señor (Éx 13,1-3): «Conságrame todo primogénito israelita; el primer parto, lo mismo de hombres que de ganados, me pertenece». Cuando se estableció que los únicos encargados del culto divino serían los descendientes de la tribu de Leví, se estableció el “rescate” a modo de compensación, pagando cinco siclos de plata (equivalente a veinte días de trabajo) para el tesoro de los sacerdot…

La purificación de la Virgen

Cuarenta días después de la Navidad, celebramos uno de los primeros eventos públicos de la infancia de Jesús (después de la adoración de los Magos y de la imposición del nombre de Jesús). Pasadas cinco semanas, rememoramos ahora un ritual que estaba previsto desde el Antiguo Testamento: la purificación de la madre. En el Levítico (12,2-8) estaba legislado que cuarenta días después del nacimiento del niño (ochenta días en el caso de una niña), las madres debían ir al templo para purificarse de la impureza legal en la que habían incurrido por el alumbramiento: Al cumplirse los días de su purificación, sea por niño o niña, presentará al sacerdote, a la entrada de la Tienda del Encuentro, un cordero de un año como holocausto, y un pichón o una tórtola como sacrificio por el pecado. Mas si a ella no le alcanza para presentar una res menor, tome dos tórtolas o dos pichones, uno como holocausto y otro como sacrificio por el pecado; y el sacerdote hará expiación por ella y quedará pura. Las le…