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Mostrando las entradas con la etiqueta conversión

Dar fruto

El Evangelio de san Lucas puede dividirse en tres grandes partes: el ministerio inicial en Galilea, el siguiente, en la subida a Jerusalén y, por último, los acontecimientos finales en la Ciudad Santa. La escena que contemplaremos a continuación se sitúa en el largo ascenso hacia la ciudad en la que el Señor daría su vida por nosotros. Entre las diversas enseñanzas que el Evangelio reseña, hay una serie sobre el Reino anunciado, por lo que se llama el “anuncio escatológico” (Lc 13). Después de algunas parábolas como la del rico insensato o la del administrador, san Lucas describe el diálogo con unos testigos que se presentan a contar a Jesús lo de los galileos, cuya sangre había mezclado Pilato con la de los sacrificios que ofrecían. En el fondo está la mentalidad hebrea de la época, que sugería que, detrás de las contrariedades o las deformaciones, estaba el castigo de un pecado. Es lo que se evidencia en la pregunta que le hicieron al Señor sobre el ciego de nacimiento (Jn 9,2): Maest…

El perdón de la mujer pecadora

El primer Ángelus que pronunció el papa Francisco después de su elección, estuvo marcado por una palabra: misericordia. Y aquel mediodía del domingo 17 de marzo, con apenas cuatro días de pontificado, contó una anécdota que aún perdura en quienes la escucharon: «Recuerdo que, en 1992, apenas siendo Obispo, (…) se acercó una señora anciana, humilde, muy humilde, de más de ochenta años. La miré y le dije: “Abuela, ¿desea confesarse?” Sí, me dijo. “Pero si usted no tiene pecados…”. Y ella me respondió: “Todos tenemos pecados”. Pero, quizá el Señor no la perdona... “El Señor perdona todo”, me dijo segura. Pero, ¿cómo lo sabe usted, señora? “Si el Señor no perdonara todo, el mundo no existiría”». Ahora contemplaremos en nuestra oración una escena del Evangelio que muestra la realidad de estas palabras (Lc 7,36-50). Un fariseo, llamado Simón, lo invitó a un banquete en su casa. Un fariseo le rogaba que fuera a comer con él y, entrando en casa del fariseo, se recostó a la mesa. Jesús sale al …

Pescadores de hombres

1. Después de las vacaciones de fin de año, tornamos a nuestro encuentro semanal en estos diálogos con el Señor. Durante este año seguiremos el Evangelio de San Marcos, discípulo de San Pedro. Marcos escribió su Evangelio para los paganos de Roma, y por eso es un texto muy utilizado en la catequesis. Por ejemplo, en el Jubileo del año 2000, el Beato Juan Pablo II lo recomendó con insistencia.
La primera parte de este Evangelio es como un prólogo a la actividad de Jesús: narra brevemente la misión de Juan Bautista, el Bautismo del Señor y las tentaciones en el desierto. Inmediatamente después, comienza a describir el ministerio de Jesús, con el pasaje que contemplamos hoy (Mc 1, 14-20):

Después de haber sido apresado Juan, vino Jesús a Galilea predicando el Evangelio de Dios, y diciendo: —El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está al llegar; convertíos y creed en el Evangelio. Con estas pocas palabras, San Marcos resume la predicación del Maestro: el anuncio del Reino y la llamada …

Parábola de los dos hijos

Conversión y penitencia