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Mostrando las entradas con la etiqueta Marcos 9;33-50

Manchada y hermosa

Inclusive en las empresas más grandes, como pueden ser las instituciones divinas, se nota el influjo del pecado original. Puede verse en el Antiguo Testamento, cuando Moisés repartió su espíritu a los setenta ancianos (Números 11,25-29). Poco después de este hecho, otros dos elegidos, que no estaban en el grupo inicial, comenzaron a profetizar. Entonces Nun le pidió a Moisés que prohibiera esas profecías. La respuesta de Moisés invita a superar la soberbia del exclusivismo carismático: "¿Tienes celos de mí? ¡Ojalá todo el pueblo de Dios fuera profeta y recibiera el espíritu del Señor!". En el Nuevo Testamento ocurre una situación similar. El capítulo noveno de Marcos narra cómo Juan se acercó al Señor con la misma petición del ayudante de Moisés: "Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre, y como no es de los nuestros, se lo prohibimos". Jesús le respondió: "No se lo prohibáis, porque ninguno que haga milagros en mi nombre puede hablar mal…