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Mostrando las entradas de septiembre, 2008

Dios compasivo y misericordioso

En el discurso eclesiástico del Evangelio de Mateo hay una parábola (20,1-16) que intenta retratar la misericordia divina y mostrar el contraste con la actitud humana. 

Jesús enseña de otro modo lo mismo que hizo unos versículos antes, al hablar delperdón: quesus planes no son nuestros planes, como enseñaba Isaías (55,6-9): "vuestros caminos no son mis caminos. Como el cielo es más alto que la tierra, mis caminos son más altos que los vuestros, mis planes, que vuestros planes". Los autores espirituales hablan de la "lógica divina", que a veces es tan distinta a nuestra lógica humana. El tono de la parábola es muy diciente:«El reino de los cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña. Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña. 

El denario, una moneda de 3,8 gr de plata, llevaba inscrita la imagen del Emperador y correspondía al salario de un día. Los Padres de la Iglesia enseñan que es…

Perdonar pronto, siempre y todo

En el cuarto discurso de Jesús que recoge Mateo, el sermón "eclesiástico", no solo se habla sobre la corrección fraterna, sino también de otros aspectos que deberían tener en cuenta los apóstoles en los comienzos de la Iglesia, y  nosotros siempre. Uno de ellos es muy importante: el perdón.


En el Antiguo Testamento, los grandes pecados eran vengados siete veces. Por ejemplo, dice el Génesis (4,15) que “quien mate a Caín será castigado siete veces”. Y en el Levítico (26,21) se lee: “Si os enfrentáis contra mí sin querer escucharme, multiplicaré por siete los azotes por vuestros pecados”. Hay un caso más grave aún, el de Lamec, descendiente de Caín: “Maté a un hombre porque me hizo una herida y a un muchacho porque me dio un golpe. Caín será vengado siete veces, pero Lamec lo será setenta y siete”.


Toda esta “jurisprudencia” está de fondo en la escena del discurso eclesiástico del Evangelio de Mateo (18,21-35): Entonces, se acercó Pedro a preguntarle: —Señor, ¿cuántas veces teng…

Corrección fraterna

Todos tenemos una imagen popular del amor y de la amistad que incluye varias características: cariño, compañía, apoyo, compartir, ratos amables, diversión, alegría, intimidad. Todas son verdaderas y muestran la importancia para nuestra vida de tener buenos amigos y de ser, ojalá para bastantes personas, otros hermanos que hagan llevaderas las dificultades de la vida.

Pero con frecuencia se olvida que el verdadero amor, la verdadera amistad, también son exigentes, pues buscan el bien de la persona querida. El verdadero cariño supera la imagen dulzona: es fuerte, va más allá del sentimiento y del pasarlo bien. Parte de esa fortaleza se nota en la sinceridad para decirle a la persona amada lo que no funciona, sus defectos, sus errores, para ayudarle a mejorar. De esto habla también el mejor amigo de la historia, Jesucristo.

En el penúltimo de los cinco grandes discursos en que está estructurado su discurso, Mateo (18, 15-20) explica las enseñanzas de Jesús sobre la Iglesia. Habla de hacers…