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La conversión de san Pablo

Celebramos hoy una fiesta importante en la vida de la Iglesia, al comienzo del año: la conversión del apóstol san Pablo. También concluimos el octavario por la unidad de los cristianos, una semana en la que imploramos la intercesión del apóstol de las gentes para que todos seamos uno, como pidió el Señor en la última cena. En nuestro diálogo con el Señor, contemplemos algunos trazos de la vida de esta columna de la Iglesia: Antes de llamarse Pablo, era un fariseo que vivía en la actual Turquía, en Tarso, una ciudad de 300.000 habitantes, donde se ofrecían estudios superiores en artes liberales, una verdadera metrópoli. Pertenecía además a una familia judía, hebreo de pura cepa (Flp 3,5) pero además ciudadano romano, un privilegio que no muchos israelitas poseían. Pablo era orgullosamente judío, como lo vemos en las descripciones que él mismo hace, por ejemplo en la defensa que transmite el libro de los Hechos (22,3): Yo soy judío, nacido en Tarso de Cilicia, educado en esta ciudad e ins…

Adviento: misericordia y esperanza

Comienza el Tiempo de Adviento en este segundo día de la Novena en honor de la Inmaculada Concepción de la Virgen María. ¡Qué mejor manera de comenzar este tiempo, que de la mano de nuestra Señora! Preparamos la celebración del nacimiento de Jesús considerando las glorias con las que Él mismo quiso coronar a su Madre. Durante estos nueve días que preceden a la solemnidad de la Inmaculada Concepción alabaremos al Señor por haber querido preservar a la Virgen «de toda mancha de la culpa original en el primer instante de su concepción», como dice el papa Papa Pío IX en la Bula con la que proclamó este dogma. Inicia entonces hoy un nuevo año litúrgico, y las primeras semanas de este tiempo las dedicamos a prepararnos para celebrar la Navidad. Las normas para la celebración enseñan que este tiempo tiene carácter doble: en primer lugar, es la preparación para conmemorar el nacimiento de Jesús, que cada día se revive de modo sacramental en la liturgia. Pero también es la época que lleva a med…

La resurrección de los muertos

Estamos llegando al final del año litúrgico. En el mes de noviembre, la Iglesia nos invita a considerar las verdades eternas: la muerte, el juicio, el cielo, el purgatorio y el infierno. Por eso comenzamos el mes venerando a todos los santos e, inmediatamente después, pidiendo por el descanso eterno de todos los fieles difuntos.

Los últimos domingos del tiempo ordinario consideramos las controversias finales de Jesús en Jerusalén, los días previos a su pasión y a su muerte. Después de la entrada triunfal del domingo de ramos, san Lucas presenta cuatro controversias y una parábola: los miembros del Sanedrín le preguntan a Jesús por el origen de su autoridad ―a lo que Él responde que antes le digan de dónde provenía la misión de Juan―; después el Señor narra la parábola de los viñadores homicidas; la segunda discusión es sobre el impuesto al César. Por último, el mismo Jesús formula un enigma que remite a la primera pregunta, sobre la fuente de su autoridad.

En la tercera polémica, que c…

El perdón de la mujer pecadora

El primer Ángelus que pronunció el papa Francisco después de su elección, estuvo marcado por una palabra: misericordia. Y aquel mediodía del domingo 17 de marzo, con apenas cuatro días de pontificado, contó una anécdota que aún perdura en quienes la escucharon: «Recuerdo que, en 1992, apenas siendo Obispo, (…) se acercó una señora anciana, humilde, muy humilde, de más de ochenta años. La miré y le dije: “Abuela, ¿desea confesarse?” Sí, me dijo. “Pero si usted no tiene pecados…”. Y ella me respondió: “Todos tenemos pecados”. Pero, quizá el Señor no la perdona... “El Señor perdona todo”, me dijo segura. Pero, ¿cómo lo sabe usted, señora? “Si el Señor no perdonara todo, el mundo no existiría”». Ahora contemplaremos en nuestra oración una escena del Evangelio que muestra la realidad de estas palabras (Lc 7,36-50). Un fariseo, llamado Simón, lo invitó a un banquete en su casa. Un fariseo le rogaba que fuera a comer con él y, entrando en casa del fariseo, se recostó a la mesa. Jesús sale al …

Exigencias a los discípulos

Después de la parábola sobre los primeros lugares, San Lucas nos presenta de nuevo a Jesús rodeado de una multitud (Lc 14,25-33): Iba con él mucha gente, y se volvió hacia ellos y les dijo: —Si alguno viene a mí y no odia a su padre y a su madre y a su mujer y a sus hijos y a sus hermanos y a sus hermanas, hasta su propia vida, no puede ser mi discípulo.
Suena muy dura esta exigencia del Señor, que es el mismo que nos pide el mandamiento del amor y el cuarto precepto del decálogo. En realidad, se trata de una característica de la lengua semítica, que contrapone amor y odio, pero no como los entendemos nosotros: amar y odiar significan preferir y, sobre todo, elegir. Por ejemplo, en el libro de Malaquías (1,2-3) se lee que el Señor amó a Jacob y odió a Esaú. En el caso de la predicación de Jesús, explica Gnilka, la dura palabra («aborrecer» u «odiar») no significa desligarse de sus padres, sino subordinarlos, posponerlos delante del Señor. En caso de que hubiera conflicto, y solo en ese…

Parábola de los primeros puestos

Una vez más—y esta es la quinta ocasión en que lo hace—, san Lucas presenta al Señor invitado a un banquete (cap.14). Muestra, de esta forma, la actitud amistosa de Jesús, que vino para acompañarnos, para estar cerca de nosotros, hasta quedarse a nuestra disposición hecho pan en la Eucaristía: Un sábado, entró él en casa de uno de los principales fariseos para comer y ellos lo estaban espiando. Un fariseo importante le invita, para observarlo. No es una propuesta fraternal, sino una trampa. Pero Jesús pasa a la ofensiva, al ver la falta de educación de los invitados, que se sentaban en los lugares privilegiados. Notando que los convidados escogían los primeros puestos, les decía una parábola. Es la tendencia humana al reconocimiento, a llamar la atención. Se trata de una actitud bastante común: incluso hay quien se sienta un poco atrás, pero como estrategia, para que lo asciendan. Es el primer pecado del hombre: la soberbia. El Diccionario la define como «altivez y apetito desordenado …