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Fe en la Resurrección

Para algunos canales de televisión, la Semana Santa es ocasión de exhibir todos los refritos religiosos, que tienen bastante acogida. Por eso, los días santos suele haber sobre-exposición de cuanto interrogante hay en nuestro ambiente actual: el canon de los evangelios, los evangelios apócrifos, María Magdalena, religiones comparadas, celibato sacerdotal, etc. Recuerdo que un amigo sintió removidos los cimientos de su fe con algunos datos “reveladores” sobre tradiciones religiosas del Oriente Medio, parecidas a la judeo-cristiana. El alma le volvió al cuerpo cuando le dije que yo sabía de esas teorías, que las había estudiado y que formaban parte de nuestro acervo cultural. Por su gesto, parecía que pensara: ¡al menos no es ninguna sorpresa para la Iglesia Católica! Quizá por eso, Benedicto XVI insistía en sus homilías y discursos pascuales sobre la naturaleza histórica de la Resurrección. Así, por ejemplo, explicaba en un mensaje Urbi et Orbi que una de las preguntas que más ...

Viernes Santo

Según una muy antigua tradición de la Iglesia, el Viernes y el Sábado Santos son días alitúrgicos. Recuerdan el ayuno eucarístico, al que se sometió San Agustín, que ofreció al Señor  no comulgar por un tiempo , como penitencia dolorosa. El altar está totalmente desnudo: sin cruz ni candeleros sobre el altar. La Iglesia, con su sobriedad litúrgica, nos ayuda a sentir vivamente la ausencia del Esposo. La asamblea litúrgica se reúne para celebrar la Pasión del Señor más o menos a la misma hora en que sucedió: las tres de la tarde. La celebración consta de tres partes: Liturgia de la Palabra, adoración de la Cruz y Sagrada Comunión, que solo puede hacerse en ese momento (a los enfermos se les puede llevar en cualquier momento).  Se comienza con una austera procesión de entrada, seguida de una postración durante la cual se ora al Señor. Vienen a la mente, durante esos momentos, las considerac...

Jueves Santo

El Sagrado Triduo Pascual de la Pasión y Resurrección comienza con la Misa vespertina “ in Coena Domini ”. Iniciamos la celebración con el habitual saludo “En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo…” y ya no diremos “Podéis ir en paz” hasta la Vigilia Pascual, que es el centro del triduo. La conclusión de este tiempo será con las Vísperas del Domingo de Resurrección. El Triduo pascual resplandece en la cumbre de todo el año. Así como el domingo sobresale entre los días de la semana, la Solemnidad de la Pascua tiene preeminencia en el año litúrgico. Celebramos que Cristo haya consumado nuestra redención y también que haya glorificado a Dios modo perfecto mediante su muerte –con la que destruyó nuestra muerte- y su resurrección –con la que nos devolvió la vida-. El Jueves Santo no se puede celebrar sin participación del pueblo, para acentuar el valor de la Eucaristía como sacramento de comunión con Dios y con nuestros hermanos. Nos reunimos en la tarde para reco...